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Cómo es una reforma

Ocho preguntas que hacerle a un reformista antes de firmar

· 3 min de lectura

Antes de firmar una reforma conviene preguntar quién ejecuta la obra (equipo propio o subcontratas), si el precio es cerrado y cómo se tratan los imprevistos, qué fecha de entrega figura en el contrato, cómo se paga, si tienen seguro de responsabilidad civil, quién tramita la licencia, qué garantía dan y si puedes ver una obra suya. Ninguna de estas preguntas es agresiva: una empresa seria las contesta sin ponerse a la defensiva.

1. ¿Quién va a estar dentro de mi casa?

La respuesta importa porque determina quién responde si algo sale mal. Con equipo propio hay un responsable único. Con subcontratas encadenadas, el retraso de un gremio arrastra al siguiente y cada uno señala al de al lado. No es que subcontratar sea malo en sí —hay instalaciones que exigen empresa certificada—, pero debes saber quién manda en la obra.

2. ¿El precio es cerrado? ¿Y qué pasa si aparece algo?

Busca una respuesta con dos partes: sí, el precio es cerrado; y los imprevistos —lo que no se puede ver en la visita— se presupuestan aparte, por escrito, y decides tú. Si la respuesta es vaga o incluye «depende de lo que salga», no tienes un precio: tienes una estimación.

3. ¿Qué fecha de entrega va en el contrato?

Una duración aproximada («unas ocho semanas») no es un compromiso. Una fecha concreta escrita en el contrato sí. Pregunta también qué pasa si se incumple: no hace falta una penalización dura, pero sí que la conversación no incomode.

4. ¿Cómo se paga?

Por hitos ligados al avance real: una parte al empezar, otra a mitad y el resto a la entrega. Desconfía de quien pida el total por adelantado o más de la mitad antes de empezar. El pago escalonado es tu única palanca durante la obra.

5. ¿Tenéis seguro de responsabilidad civil?

Cubre los daños que la obra pueda causar a tu vivienda o a la del vecino: una fuga que se filtra al piso de abajo es más habitual de lo que parece. Pide el número de póliza; una empresa que lo tiene te lo da sin problema.

6. ¿Quién tramita la licencia?

Si la respuesta es «eso lo haces tú», que al menos venga con la tasa y el impuesto municipal reflejados en el presupuesto, porque los vas a pagar igual. Lo habitual es que la tramite la empresa y vaya incluida.

7. ¿Qué garantía tiene el trabajo?

La ley española fija un año para defectos de acabado y tres para los que afecten a la habitabilidad, como instalaciones o humedades. Que la empresa lo sepa y lo diga sin dudar ya es información útil sobre con quién estás hablando.

8. ¿Puedo ver una obra vuestra?

Una terminada, o mejor una en marcha. Ver una obra a mitad dice mucho más que un catálogo de fotos del después: cómo está de ordenada, cómo se protegen las zonas comunes, si hay polvo por todo el rellano. Si no pueden enseñarte ninguna, pregunta por qué.

Y una que no hace falta preguntar

«¿Me haces un precio mejor?» antes de comparar qué incluye cada presupuesto. Bajar el precio sin tocar el alcance solo puede salir de un sitio: de la calidad de lo que no vas a ver. Compara primero partida por partida; si después quieres ajustar, ajusta el alcance, no el precio a ciegas.

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